Un largo camino por andar

A los 6 meses, me di cuenta de que algo no marchaba bien. Dani no cogía las cosas como el resto de los niños, no se mantenía sentado todavía, y aunque mi amiga Rosa, que tiene un niño un mes mayor, me dijo que no me obsesionara que cada niño tenía su ritmo, en mi interior algo me decía que no era eso.

Pedimos adelantar la cita con la neuróloga, y empezamos a llevar a Dani a un centro de fisioterapia infantil, donde empezaron a trabajar con él el método de fisioterapia Bobath que “se trata de una técnica que inhibe el tono y los patrones de movimiento anormales, facilitando el movimiento normal y estimulando en casos de hipotonía o inactividad muscular”. La neuróloga, además de confirmar la necesidad de estimulación para Dani, nos mandó una resonancia cerebral, donde era probable poder detectar si existía algo más.

Otra prueba más, otro momento duro al ver a Dani en un quirófano llorando, y como se iba apagando según aspiraba la anestesia por la mascarilla que le pusieron. Mientras salía de allí recuerdo que al volver la vista hacia la camilla, vi como estaba dormidito y se le había salido un brazo de la camilla y salía de la sabanita que le habían puesto.
Los resultados no arrojaron nada claro, su cerebro era demasiado inmaduro como para saber si había una lesión, así que habrá que repetir la prueba a los 18 meses, a los que ya la mielenización del cerebro ha terminado, y si hay lesión se verá claramente.

La información que tenemos, es que cuando falta el oxigeno lo primero que afecta en el cerebro es la parte motora, y según aumenta el tiempo que se esta sin oxigeno va a afectando a más áreas, hasta producir una parálisis cerebral grave.

Dani estuvo entre un minuto o dos sin oxigeno, y después de las pruebas y la valoración clínica que se le hace, su diagnostico es de Trastorno motor crónico de consecuencias moderadas. Es decir, parece que Dani solo esta afectado a nivel motor, aunque es pronto para saber si solo es lo motor, ya que el resto de cosas habrá que verlas según tengan que aparecer, como por ejemplo el lenguaje.

Al final la medicina, no puede predecir, ni asegurar qué es lo que puede estar afectado o no, y la incertidumbre es lo peor. Por un lado quieres disfrutar de tu niño cada día, porque el tiempo se pasa volando y esta etapa no volverá, pero por otro pienso que ojalá Dani tuviera ya la edad en la que ande, aunque me haya perdido lo anterior.

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